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Te ha pasado que no le puedes decir que “no” a alguien aún sabiendo que vas a perder, simplemente no puedes decirle que “no”, porque te sientes mal moralmente, y sientes que le vas a caer mal a la otra persona (probablemente sí).

A mi me ha pasado, y muchas veces. En tema de emprendimiento, por no querer quedar mal a un prospecto o cliente, prometes cosas y actividades que vas hacer o vas a solucionas, cuando muchas veces no lo puedes realizar. Empiezas a hacer circo, maroma y teatro para resolverlo, sabiendo las consecuencias de esto y que muchas veces al cliente a veces el dueño, a veces la persona de compras no le importa, solo quiere una solución.

Mi recomendación es que cuando estés en una situación así lo primero es que controles tus emociones y no dejes que te consuma la emoción negativa o tu estómago lo resentirá (gastritis). Créeme, yo era parte del club de los que traían un omeprazol en la bolsa, por si se ponía el día muy intenso, aunque tengo que confesar que a veces lo cargo solo por precaución.

Una vez que veas las cosas con claridad, dile a tu cliente las razones por las cuales no puedes apoyarlo en esa ocasión, trata de ser conciso, sin mucho rollo y con una buena actitud de darle solución al tema, pero sé lo más transparente posible, si encuentras alguna solución alterna que sea benéfica para las dos partes, no dudes en proponerla.

Te aseguro que el cliente puede que se moleste en un inicio, pero agradecerá que seas una persona honesta, transparente y con la disposición de dar soluciones que también lo ayuden a el.

Si te ves temeroso y no dices nada, esperas a que el huracán que viene hacia a ti, toque tierra, las consecuencias de que pierdas al cliente y tu reputación se dañe son muy altas.

Y antes de que se me pase, otro pequeño Tip. DÍ el “NO” lo más rápido posible y cuando lo digas, no hables de más.

Recuerda que “Siempre puedes dar más”.

GRACIAS TOTALES.

Categorías: Emprendedor