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Hablando del día del padre, quiero recapitular lecciones que me ha enseñado mi padre y que pueden aplicarse en cualquier área en la que te encuentres, estos aprendizajes los contaré en pequeñas anécdotas que me toco vivir, con refránes y frases que el utiliza.

Creo que muchos admiramos a nuestro padre y tenemos mucho que aprenderles.

Nunca hay que hablar mal de nadie. Dicen que lo que dice Juan de Pedro dice más de Juan que de Pedro. Estabamos en una cena, mi padre me había invitado. El evento era porque iban el y sus compañeros a ver la estrategia para conseguir nuevos puestos de trabajo para su gente, todos habían colaborado en una campaña política. Al llegar a la cena muchos estaban hablando mal y reclamando el porque todavía no tenían trabajo si habían ayudado mucho. Mi padre no dijo nada malo ni negativo, al contrario, puras cosas positivas, solo decía cosas como “hay que ser pacientes, hablar mal hará que se cierren las puertas”. Pasaron 5 días y todo su equipo de trabajo ya tenía empleo. Los demás siguieron esperando.

Arriba del ring es una cosa y abajo del ring es otra. Debemos aprender que la competencia de trabajo es distinta a la relación que se tiene fuera del campo laboral, esto aplica por ejemplo en las empresas familiares que muchas veces llevan los problemas del trabajo a casa y siguen con resentimiento y enojo por algo que paso en la oficina. Hay que tener la madurez para diferenciar. He visto muchas veces a mi papá con gente con la que ha competido y se ha peleado tomarse un café después y referirse a el/ella como una buena persona y como alguien muy bueno en lo que hace.

Si quieres conseguir la atención de un pez grande, gánate a su mano derecha. De las personas “grandes” con las que quieres tener una cita, trato, etc. Busca a su mano derecha, ayúdalo en algo que requiere. Así lo ha hecho mi padre, volviendose un amigo sincero, ayudando a conseguir un trabajo o beca para sus hijos. Cuando lo haces de corazón se nota y tendrás una puerta abierta de por vida. El resultado ha sido que cuando quiere llegar al pez grande, se le consigue la cita rápido y con muy buenas referencias.

Técnica HP. Hay momentos en la vida en los que no puedes dejar que tu ego te gane, te tienes que hacer pasar por alguien más menso que no sabe de lo que le hablan y dejar que el otro muestre sus armas. Como cuando estas en una negociación, no puedes mostrar todo tu conocimiento.

Ayuda, ayuda, ayuda y no esperes nada. Mi papá dice que de veinte personas que ayuda, probablemente una lo ayude a el también, pero si no ayudas a nadie, tendrás cero posibilidades de recibir ayuda cuando lo necesites. Además de que dice que ayudar sinceramente con acciones y no solo verbalmente es algo que llena el alma y te mantiene feliz. Las oportunidades tocan a tu puerta debido a la gran cantidad de personas que saben que pueden contar contigo.

Todo mundo trae un chango en la espalda. Dice mi padre que todos cargamos con un chango en la espalda y que muchas veces los demás nos quieren pasar su changuito y que nosotros se lo carguemos, refiriendose problemas. No podemos traer toda la carga en la espalda, debemos aprender a delegar y saber decir que no. Imaginate cuando llega un hijo con sus padres para que cuiden a sus niños esa noche porque quiere ir a una reunión de amigos, no digo que esta mal, pero si los papás tenían planes de sair y no le dicen que no a su hijo, ya se fregaron ¡No te dejes!

No hay problema grande para quien tiene calma. Aveces nos alteramos con los problemas diarios, pero mi papá dice que que solo se sabe de que estás hecho cuando estás en calma dentro de la marea alta. Es decir cuando están los problemas más duros es cuando hay que sacar el carácter y el temple.

Hay que generar confianza para los retos grandes. Mi padre en uno de sus trabajos le tocaba ver temas de modernización de transporte, así que me invito como su traductor a Carolina del Norte, Estados Unidos, a la convención de la AAMVA (American Association of Motor Vehicle Administrators). Estando allí el se ocupo adrede en otras cosas y me mando a mi con los directivos y dueños de empresas multinacionales a negociar por los intereses y temas que ibamos. Por supuesto que iba asustado, pero mi papá me había preparado con toda la información. Claro que el podía ir, pero se arriesgo a perder un trato para que yo ganará confianza personal y no tenerle miedo a dueños de empresas, millonarios y gente con mucho poder. Al final me dijo “El roce te hace”.

Planchando el terreno. Cuando le pedía dinero para salir, me decía que no, que primero debía aprender a negociar para conseguir lo que yo quería. Su lección es que antes de llegar a pedir algo debes “planchar el terreno” darle a la otra parte algo con lo que sienta que está ganando inclusive más que tú, así podrás facilitar lo que tu buscas.

El arte de la conversación. No puedes llegar a una mesa y poner tu carota y decir comentarios negativos, aprende a tener una buena conversación y sé más agradable. Recuerda que las personas no compran productos, compran emociones y hay que aprender a generar emociones positivas a las demás personas, para que esto pase debes primero ser tú más positivo, contar historias y aprender el arte del story telling. Cada vez que me siento con mi papá y otra persona mi papá empieza a contar historias y la verdad es que antes me desesperaba porque no llegaba al punto de lo que se buscaba desde el prinicipio. Al final de la charla después de contar una historia agradable y que había hecho reír a la otra parte, llegaba al punto que quería llegar. Hoy en día lo sigue haciendo pero ahora lo disfruto y trato de aprenderlo. Repito lo mismo de hace rato “plancha el terreno”.

Para eso trabaja uno. «Si tienes la capacidad de desvelarte y salir de fiesta debes tener la capacidad de levantarte y trabajar al 110%». Cuando me invita a sus giras de trabajo, empezamos a las 7 am, desayunamos bien y se trabaja todo el día hasta las 10–11 pm, termino molido y siempre me dice vamos a salir a cenar o algún lado a platicar y despejarnos, aún esté cansado me levanto de la cama, terminamos 1:30- 2 am y al otro día es igual. Lo que me dí cuenta es que la energía por hacer las cosas y la buena actitud es vital. Además de que siempre hace espacio en su agenda para salir en las motos, se va un fin de semana a la sierra, diciendome “los problemas y el trabajo nunca terminan para quien lo ve así, hay que saber disfrutar la vida”.

Talento y malicia. Dejé este al final porque es de los que más me gustan. Cuando tenía 16 años mi padre me mando a estudiar inglés a Estados Unidos, sabía que yo era una persona que muchas veces me hacían menso, pero confiaba en mí, así que lo único que hizo al despedirse fue darme la mano y decirme “Talento y Malicia”. A lo que se refería es que debemos encontrar para que somos buenos y explotar nuestros talentos al máximo, eso te dá mucho más éxito y confianza en lo que vas hacer y así fue conmigo. Cuando dijo la palabra “malicia”, quería decir que hay que pensar con inteligencia las decisiones que tomamos y saber ver las intenciones que tienen las demás personas, sabiendo sobre salir y no dejandonos llevar por algo que nos desvíe de nuestro camino, como dice “hay que saber leer a las personas.”

Estas son algunas lecciones que me han marcado a mi y por eso quería compartirlas, espero también les sirvan.

César Andrés

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